Cuando pensamos en una pantalla que proyecta teatro, ópera u otras artes del movimiento nos imaginamos una cámara fija, quieta, que registra todo lo que ocurre en el escenario. Ese es el concepto de registro con el que las transmisiones del Metropolitan Opera House (Met) no tienen absolutamente nada que ver. Cada ópera que viajará por el satélite hasta el Teatro San Martín está filmada con la cabeza puesta en contar la historia, apostando a un lenguaje audiovisual en función de eso. De alguna manera, las puestas del Met se transforman en películas cuando pasan por esas 16 cámaras poderosas. La imagen en full HD, el sonido 5.1 y el sabor a cine del registro, entonces, quizás sean una extraordinaria forma de acercar la ópera a los tucumanos, que no estamos tan familiarizados con la gramática y la poética del género, aunque nuestro interés por él haya quedado demostrado con Aída.